Perdí Mi Ojo de Venado

Ese día, Doña Macabra me hablaba de la suerte de cada persona en la cueva de las veladoras. Decía que no importaba su vida o de que manera purificaban su alma, todos van al mismo lugar. No importa el grado de voluntad que tengan, porque sabrán que fueron engañados toda su vida al encontrarse con el silencio perpetuo del alma. Sabe jugar Ajedrez; le encanta jugarlo a ciegas. Así que todas y cada una de las piezas, las venda como si estas tuvieran ojos. A veces me pregunto, ¿qué encontrará al final del juego?


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