ENCABRONOPATÍA


Si le preguntas a un alcohólico que si es alcohólico, te va a contestar que no. Igual con un drogadicto, un adicto al juego, un adicto a las compras y cualquier adicto. 

En ocasiones se hace una intervención, que significa congregar en una casa a amigos y familiares y darle la sorpresita al adicto, quien va a la reunión sin tener la menor idea de que todas las personas importantes de su vida están ahí. Y lo que sucede es que alguien empieza a hablar y todos le dicen: brody, eres un pinche alcohólico. El sujeto puede salir corriendo, mentar madres o una vez que pasa la sorpresa de ver a todos ahí, escucharlos y decirse a sí mismo “ay cabrón”. Si el tío es inteligente y se sabe la respuesta de 2 + 2, después del “ay cabrón” dirá “uta madre, pos si todos lo dicen, igual y sí tengo lo que dicen que tengo” y lo que pasará después es la desintoxicación, la clínica, el tratamiento, AA si es el caso, etc. 

Una vez pasado por todo el proceso, el adicto que cura su adicción, no podrá volver a tocar una droga, a jugar o a tomar una gota de alcohol, porque de hacerlo, caerá de nuevo en la adicción inmediatamente. 
¿A qué voy? 
A contarles que mi experiencia con la encabronopatía ha sido similar. Hubo una especie de intervención en la que no estaban todas las personas importantes de mi vida, pero sí estaba la más importante. Después vino la desencabronación, que es maomenos como la desintoxicación, pero mucho más cabrona porque la lucha no es con tu cuerpo, es con tu cabeza. 
¿Han escuchado el término cold turkey? 
Pues es el término que se utiliza para describir ese proceso de desintoxicación doloroso por el que pasan los drogadictos. 

Cuando uno deja una adicción de golpe, el cuerpo, que está ya acostumbrado a tener la sustancia tóxica, se encuentra sin la misma y reacciona muy heavy, con muchos síntomas dolorosos. La bronca aquí es que la encabronopatía no es una sustancia y no está en tu cuerpo. Es una actitud y está en tu cabeza, así que la cosa se complica. 

Este proceso lo tiene que hacer uno solo, sin ayuda y se pone muy rudo, porque adentro de ti hay un tipo MUY encabronado, que lleva muchos años encabronándose y que va a luchar, con toda su fuerza y experiencia (que es de muchos años) para que no puedas desencabronarte. Yo lo logré, me desencabroné y ahora estoy en esa etapa en la que una encabronadita, por más chiquita, no importa en dónde, a qué hora o por qué sea, y valgo madre… todo el trabajo invertido, libros leídos, dinero gastado, horas con psicólogos, psiquiatras, lágrimas, yoga, ejercicio, Reiki, meditación, sonrisas, medicinas, abrazos a extraños y demás, se irían directito a… bueno me imagino que ya conocen el lugar si están leyendo esto. 

Así que si quieren ponerme a prueba, pongan en los comentarios algo que crean que me puede hacer enojar, los reto. Y si alguno de ustedes se identifica con lo que estoy escribiendo, pos coméntenle, que no quiero sentir que ahora soy el único tipo desencabronado en México. 
Peace

ENCABRONEITOR

Hace mucho, en una tierra muy lejana... 

YA escribí mucho sobre lo que me sucedió, cómo me sucedió y sobre las epifanías que he tenido. 


Y tal vez alguien se pregunte qué chingaos he hecho para dejar de ser el Encabroneitor y convertirme en este ser que se sienta a comer en una mesa con 2 extraños (no es broma, de verdad lo hice hace un par de días), que saluda a sus camaradas en todos los Starbucks (y siempre me despido), 

Que deja pasar a todos cuando maneja (ZEN driving), que no ha mentado la madre ni una sola vez en 29 días, que acepta que el enojo es una MA MA DA que solo sirve para joderte, que pide ayuda a extraños para rescatar a un perrito y ¿guess what?, me ayuda un taxista y 5 vigilantes y los 7 corremos como degenerados por 30 minutos para agarrar al perrito (o sea, no todos los humanos son el lobo feroz). 

Que después de casi 15 km. en patines, con una sed perra y sin nadie que venda agua, recibe de un desconocido una ofrenda de agua (créanme que hace un mes, estoy seguro nadie me hubiera ofrecido agua de su botella en la calle), que ha dejado su coche en el valet (esta sí está cabrona, los que me conocen lo saben), que ha regalado varias monedas a pordioseros en la calle (nunca en mi vida lo había hecho) y ya pa’ no contarles todo el choro, les digo la más cabrona: en vez de repetir en mi cabeza las palabras maldita sea, hijo de la chingada, pendejo, culero, cabrón, pinche gordo, escroto de mierda, chúpame los huevos, mamón, cerdo, jodido, inferior… es una lista grande pero se dan la idea, ¿no?, ahora repito en mi cabeza palabras como valentía, coraje, abundancia, disciplina, equilibrio, virtud, paz, tranquilidad, responsabilidad… y por suerte esta lista es mucho más grande. 

Sí, suena muy cursi y está muy fresa y sí, ya sabemos que tú eres muy cabrón. Pero hazlo un par de días. Yo no he dejado de ser un cabrón, solo que ahora soy un cabrón chingón y no un cabrón pendejo. Acuérdate que siempre vas a ser un reflejo de los que piensas, de lo que crees y de lo que sientes y de ser un escroto de mierda a ser un valiente o de ser un pinche-gordo-culero a ser un tipo con equilibrio y disciplina, pos está claro qué prefiero. 

Pero bueno, hagan lo que se les dé la gana. Yo repito cada día una palabra. Elijo una que me guste y la repito cada que me acuerdo y la neta lo único que pasa es que te acercas más a esa palabra… y pos ultimadamente, que cada quien se acerque de las palabras que quiera, a mí me vale un par de huesos de mandarina.

Toc Toc

ESTA mañana como todos los días, hice la misma rutina de siempre. En automático, con cada paso sin darle importancia, como todos los días, una y otra vez. De fondo podía escuchar las noticias, la cafetera, el camión que pasa frente a mi casa. Los mismos sonidos, todos en una constancia y armónica costumbre de siempre. Hasta que escuché un golpe en mi puerta. 
¿Quién será a estas horas de la mañana? 
Me dije extrañado. Al abrir no encontré a nadie. Volteé para ambos lados buscando un niño o algún fulano que quisiera pasarse de vivo. Pero no pude ver a nadie, cerré rápidamente la puerta. 
Mirando mi reloj pude ver que este se encontraba detenido. No marcaba el minutero y sacudí mi brazo para hacer la práctica de que este se volviera activar. Y no fue así. No sabía que horas eran. Fui al televisor para ver la hora en la pestaña del noticiero y este no se encontraba. Pareciera que era el único día que se les ocurrió no poner la hora. Me comenzaba invadir la desesperación. No saber la hora me llegaba la ansiedad de que ya se me había echo tarde para ir atrabajar. 
De nuevo escuché el golpe en la puerta. Pero esta vez grité enérgico imponiendo mi desesperación. 
¡¿QUÉ QUIEREN?! 
Les dije. Y no escuché ninguna respuesta. De nuevo fui a la puerta y al abrir ocurrió la misma situación. Nadie se encontraba. 
Esta vez salí a la calle y no pude ver a nadie por ningún lado. Y de nuevo se escuchó otro golpe, pero esta vez, era a dentro de mi casa. 

ACANICHE


ANUBIS el cósmico, viaja por el universo llevando la inmortalidad. Purificando almas contaminadas por la bajeza.


Evalúa espíritus y si estos son corrompidos, la oscuridad y el frío envolverán sus almas mientras Anubis la guía hacia el hoyo negro de Hurkam, un lugar misterioso y desconocido para la mayoría de los seres vivos del universo. 


Anubis, con su cabeza de chacal y su túnica negra, guía el alma sin emitir ningún sonido directo a un abismo sin fin que parece devorar todo lo que se acerca a él. Anubis camina con determinación, sosteniendo el alma con cuidado en sus brazos, mientras los oscuros tentáculos del hoyo negro intentan atraparlos.


La presencia de Anubis parece ahuyentar a las sombras que se arremolinan alrededor de ellos, y el sonido de su voz resuena en la nada: "No temas, alma perdida. Tu camino está llegando a su fin".


La luz de las estrellas se desvanece a medida que se acercan al hoyo negro, y el brillo de los ojos amarillos de Anubis parece ser lo único que ilumina su camino. Finalmente, llegan al borde del abismo y Anubis levanta el alma con suavidad sobre su cabeza.


Con un gesto de su mano, Anubis envía el alma hacia el interior del hoyo negro. Un destello de luz blanca se extiende desde el alma, iluminando la oscuridad unos segundos antes de desaparecer en el abismo. Anubis se queda en silencio, observando hasta que el alma desaparece por completo.


Finalmente, se voltea y desaparece en la oscuridad, dejando atrás un eco desvaneciéndose en la nada.