ACANICHE


ANUBIS el cósmico, viaja por el universo llevando la inmortalidad. Purificando almas contaminadas por la bajeza.


Evalúa espíritus y si estos son corrompidos, la oscuridad y el frío envolverán sus almas mientras Anubis la guía hacia el hoyo negro de Hurkam, un lugar misterioso y desconocido para la mayoría de los seres vivos del universo. 


Anubis, con su cabeza de chacal y su túnica negra, guía el alma sin emitir ningún sonido directo a un abismo sin fin que parece devorar todo lo que se acerca a él. Anubis camina con determinación, sosteniendo el alma con cuidado en sus brazos, mientras los oscuros tentáculos del hoyo negro intentan atraparlos.


La presencia de Anubis parece ahuyentar a las sombras que se arremolinan alrededor de ellos, y el sonido de su voz resuena en la nada: "No temas, alma perdida. Tu camino está llegando a su fin".


La luz de las estrellas se desvanece a medida que se acercan al hoyo negro, y el brillo de los ojos amarillos de Anubis parece ser lo único que ilumina su camino. Finalmente, llegan al borde del abismo y Anubis levanta el alma con suavidad sobre su cabeza.


Con un gesto de su mano, Anubis envía el alma hacia el interior del hoyo negro. Un destello de luz blanca se extiende desde el alma, iluminando la oscuridad unos segundos antes de desaparecer en el abismo. Anubis se queda en silencio, observando hasta que el alma desaparece por completo.


Finalmente, se voltea y desaparece en la oscuridad, dejando atrás un eco desvaneciéndose en la nada.



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