ENCABRONEITOR

Hace mucho, en una tierra muy lejana... 

YA escribí mucho sobre lo que me sucedió, cómo me sucedió y sobre las epifanías que he tenido. 


Y tal vez alguien se pregunte qué chingaos he hecho para dejar de ser el Encabroneitor y convertirme en este ser que se sienta a comer en una mesa con 2 extraños (no es broma, de verdad lo hice hace un par de días), que saluda a sus camaradas en todos los Starbucks (y siempre me despido), 

Que deja pasar a todos cuando maneja (ZEN driving), que no ha mentado la madre ni una sola vez en 29 días, que acepta que el enojo es una MA MA DA que solo sirve para joderte, que pide ayuda a extraños para rescatar a un perrito y ¿guess what?, me ayuda un taxista y 5 vigilantes y los 7 corremos como degenerados por 30 minutos para agarrar al perrito (o sea, no todos los humanos son el lobo feroz). 

Que después de casi 15 km. en patines, con una sed perra y sin nadie que venda agua, recibe de un desconocido una ofrenda de agua (créanme que hace un mes, estoy seguro nadie me hubiera ofrecido agua de su botella en la calle), que ha dejado su coche en el valet (esta sí está cabrona, los que me conocen lo saben), que ha regalado varias monedas a pordioseros en la calle (nunca en mi vida lo había hecho) y ya pa’ no contarles todo el choro, les digo la más cabrona: en vez de repetir en mi cabeza las palabras maldita sea, hijo de la chingada, pendejo, culero, cabrón, pinche gordo, escroto de mierda, chúpame los huevos, mamón, cerdo, jodido, inferior… es una lista grande pero se dan la idea, ¿no?, ahora repito en mi cabeza palabras como valentía, coraje, abundancia, disciplina, equilibrio, virtud, paz, tranquilidad, responsabilidad… y por suerte esta lista es mucho más grande. 

Sí, suena muy cursi y está muy fresa y sí, ya sabemos que tú eres muy cabrón. Pero hazlo un par de días. Yo no he dejado de ser un cabrón, solo que ahora soy un cabrón chingón y no un cabrón pendejo. Acuérdate que siempre vas a ser un reflejo de los que piensas, de lo que crees y de lo que sientes y de ser un escroto de mierda a ser un valiente o de ser un pinche-gordo-culero a ser un tipo con equilibrio y disciplina, pos está claro qué prefiero. 

Pero bueno, hagan lo que se les dé la gana. Yo repito cada día una palabra. Elijo una que me guste y la repito cada que me acuerdo y la neta lo único que pasa es que te acercas más a esa palabra… y pos ultimadamente, que cada quien se acerque de las palabras que quiera, a mí me vale un par de huesos de mandarina.

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