Que los días no los termine en una silla mirando el reloj, homenajeando tú sombra en este hastío destino que se afana en regalarme desventuras. Que los días salga y busque alguna razón para no mentir. Negar que no existes y pronunciar mil veces tu nombre. Un día llegará, caminando a la mesa y se sentará a mi lado, podré por fin ver el final a esta canción.
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