En la infancia tuve mi primer acercamiento fuerte con el
horror. No hace falta ser un chamaco muy fantasioso para ver cosas donde no las
hay; que la mano peluda, que la llorona, que el jinete sin cabeza, que la
típica carroza que cruza la calle a media noche, cosas de esas. Durante esa
etapa en mi vida, descubrí los discos de acetatos de mis tíos. Wow!! El placer
macabro que transmitían las portadas de aquellos discos no tenía par con la
música que contenían. Como buen ex-hipie, mis tíos hacían rugir el estéreo con
rolas como: Jimmy Hendrix, Los Rolling Stones, Traffic, Manis
Joplin, Black Sabbath, Iron Buetterfly, el tan famoso Pink Floyod. Ahí
conocí los géneros demoníacos, los suicidios y los excesos, el precio de la
fama, el desenfreno. Además el por que de la gente tiende a tener el pelo tan
largo.
Sin embargo, a veces del estéreo salían las notas pasadas de un Dark Side
Of The Moon de Pink Floyd, la cavernosa voz de Leonard Cohen o el canto
hiriente de Patti Smith. Esa ansiedad perturbadora que por causas ajenas eh
influencias echa ya por mis tíos, me hacia cada ves mas, adentrarme en el campo
de esta música. De las cosas que siempre quise hacer, fue de aparentar ser algo
así como los Kiss. En alguna ocasión use pinturas de mi madre para similar tales
artistas, y les aseguro que el resultado no fue de el todo grato y placentero.
Nada que ver con semejante apariencia. Poco a poco fui optando por un sonido más
placentero y tétrico a la vez. Un poco de Black Sabbath, Ozzy y también un
poco de Alice Cooper. Y después todo cambio a un extraño mundo de cosas mas
estrafalarias y hechos de todo un poco mas al estilo, “mírenme lo que hago”. Marilyn
Manzon, un noventero que sigue todavía oculto en estos tiempos incomodando a muchos. Y las cosas comenzaron un
poco a cambiar. The Cure dejo de ser The Cure. Metallica entro en su etapa plena
y oscura. Nirvana surgió como el mítico grupo subterráneo alternativo que nos
hizo creer en lo que escuchábamos. (Todavía siento lo mismo cuando lo vuelvo a
escuchar)
Algunos grupos mas pesados en cuestión de Hevy metal,
comenzaron a surgir. Y el mundo se hacia cada vez Hevy metalero. Nada que ver
con los Beatles y Elvis , Michel Jackson que por causas ajenas también en ese
tiempo nos dio por escucharlos. Si se trata de pasar un rato donde alojarse y
recargar esa energía o sacar el coraje, la depresión, o hacer algún desmadre,
era ese pequeño espacio de ese tiempo donde todo era alegría y alegría.
The Wall
de Pink Floyd. Este tema que hoy se ha convertido como la forma básica y rebelde
de entrar en este mundo del el rock. Y cualquiera que quiere entrar, usa como
esa bandera de decir: “Mírenme lo que soy y no me importa.” Muchos son los que
tienen este llamado y salen con la bandera de yo también los soy. Pero pocos
son los que aguantan y creen en este lugar de ideas intensas. Hoy en día el
rock, para mi punto de vista se murió. Quedó par el recuerdo. Se convirtió en un sonido retro. Como algo ochentero y noventero. No quiero criticar el sonido que
hoy se escucha en un grupo actual que ni tengo interes por escuchar. Y todo por que no hay esa fuerza que empujaba como un sonido de un Limp Biskit, un Rammstein y un Green
Day, ni en un Metallica de la actualidad. Por que los sigo escuchando.
Yo nací en los 70s. Soy de la escuela del acetato, los casette y el CD. Y pude ver como el Internet también nos sigue dando nuevos grupos. Pero por desgracia, son tantos, que terminan apilados en carpetas digitales en discos duros o en una lista de Spotify. La modernidad nos come el poco tiempo que le damos en consumir música. Hoy tenemos grupos de una sola canción que mueren por el pasar del tiempo. Los grupos de antaño regresan por querer hacer revivir los tiempo de gloria del buen rock. Que por desgracias son también olvidados por las nuevas generaciones y están llamando Rock a todo lo que suene guitarra. Llegamos al futuro, al que ya usamos digital nuestra expresión musical. Una expresión que no contiene esencia.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario